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Cuando drogas y violencia sexual y de género van de la mano

Posteado en Ene 12, 2021

¿Qué relaciones existen entre la violencia sexual y de género y el consumo de alcohol u otras drogas? ¿Cómo prevenirlas? En la revista Diálogos hablamos de la importancia de contar con mecanismos que fomenten la educación igualitaria y con perspectiva de género, faciliten recursos terapéuticos y refuercen la formación de las y los profesionales.

La coordinadora de proyectos de intervención social de la FPFE en la Comunidad de Madrid, Diana Félix Pantoja, reflexiona en el último número de la revista Diálogos sobre cómo se retroalimentan ambas problemáticas y qué medidas son necesarias para prevenir, detectar y mitigar sus consecuencias. A continuación puedes leer un extracto del artículo que tienes disponible aquí.

La OMS evidenció en 2006 la relación existente entre el consumo de alcohol y la violencia infligida por la pareja, incrementándose la frecuencia y gravedad de ésta cuando dicho consumo estaba presente. De hecho, el consumo de alcohol u otras drogas por parte de los agresores estaría presente entre el 30 y el 50% de los casos de violencia de género estudiados. A mayor consumo se evidencia una mayor violencia en aquellos hombres en los que ya existe una predisposición a la violencia, puesto que se menoscaba su juicio y su autocontrol para encontrar soluciones no violentas a los conflictos. Además, las dificultades de diversa índole (sociales, económicas, laborales, infidelidades, cuidado de los hijos, etc.) derivadas del consumo pueden generar tensiones que incrementan la violencia. Por otro lado, existe la creencia individual y social de que el alcohol genera de por sí agresividad, pudiendo alentar comportamientos violentos tras su consumo. En otras ocasiones, la ebriedad de la mujer sirve de excusa para su maltrato, o la ubica como una ‘presa fácil’ o una persona de dudosa moralidad, lo que aumenta su riesgo.

Y a la inversa. Ser víctima de violencia en una relación o tener un historial de violencia sexual y/o maltrato pueden conducir al consumo de drogas o la automedicación como vías para ‘afrontar’ la realidad. Seguimos pensando que los consumos de drogas por parte de mujeres carecen de elementos singulares, ofreciendo las mismas interpretaciones y respuestas tanto para ellas como para los hombres, a pesar de que los factores que llevan a unos y otras a iniciarse en el consumo no siempre son coincidentes, como tampoco lo son sus patrones, las consecuencias o problemas que provocan o las necesidades que presentan. ¿Cuál sería el abordaje que proponemos?

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Este extracto pertenece al artículo «Consumo de drogas y violencia sexual y de género: Aceptar los riesgos para adelantarnos a ellos» publicado en el número 122 de la revista Diálogos. Para leer o descargar la revista completa, pulsa aquí.  

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