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¿Cómo afecta el Covid-19 al acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva?

Posteado en Mar 25, 2020

Declarada como pandemia mundial por la OMS, el Covid-19 afecta a todos los países del mundo con una emergencia sanitaria y económica sin precedentes. Diversos países se enfrentan  a una saturación de sus sistemas sanitarios, y la situación de excepcionalidad tiene efectos también sobre el acceso a los servicios de atención a la salud sexual y reproductiva de las mujeres, y el acceso al aborto seguro. ¿Cuáles son?

 

Lee aquí la declaración del panel médico de IPPF sobre COVID-19 y derechos 

Tal y como menciona Laura Hurley del Safe Abortion Action Fund, “cada día se producen abortos en todos los países del mundo y hay que tener en cuenta que más de la mitad de los embarazos no deseados acaban en aborto. Igualmente la OMS estima que anualmente se llevan a cabo aproximadamente 56 millones de abortos”. Es importante remarcar que estos requieren de actuaciones en espacios de tiempo concretos; las intervenciones médicas necesarias no pueden posponerse sin causar consecuencias profundas para las mujeres embarazadas, sus familias y el sistema sanitario.

El Covid-19, tal y como declara  UNFPA  “no afecta a todo el mundo por igual, ya que las pandemias incrementan las desigualdades que sufren tanto las mujeres como las niñas. Globalmente, el 70% de trabajadores de los sectores sanitario y social son mujeres. Además, las situaciones de epidemia que implican situaciones de cuarentena aumentan las posibilidades de que las mujeres sufran violencia de género”.

La experiencia con el Covid-19 es escasa. No obstante, tal y como indica Julia Hussein, editora en jefe del Sexual and Reproductive Health Matters, “como consecuencia del virus se han detectado casos de partos prematuros o sufrimiento fetal cuando la infección se ha producido durante el tercer trimestre de embarazo y también se han detectado transmisiones intrauterinas del virus entre madre e hijo/a”.


Posibles efectos

Para tener un mapa de la situación actual, el Instituto Guttmacher ha publicado un informe en el cual indica como posibles efectos de la crisis sobre la salud sexual y reproductiva a nivel global, entre otros:

  • La escasez de medicamentos, como anticonceptivos, antirretrovirales o antibióticos para tratar ITS debido a la reducción de su producción en China, segundo exportador de productos farmacéuticos en el mundo, y en general a las dificultades que en este momento están encontrando la cadena de suministros.
  • La insuficiencia de personal sanitario dedicado a atender la salud sexual y reproductiva debido a que está destinado a abordar la epidemia y tiene más riesgo de contagio. Este hecho provoca una escasez de personal sanitario y un incremento de los tiempos de espera de los y las pacientes.
  • La pérdida de fondos dedicados a la atención de la salud sexual y reproductiva debido a la financiación de la respuesta sanitaria y económica de la crisis.
  • El incremento de las barreras económicas para el acceso a los servicios. La supresión o reducción del transporte público en determinados países puede provocar que ciertas personas no puedan alcanzar los centros. Otra barrera es el cuidado de los/as hijos/as, ya que muchos padres/madres que cuidan solos a sus hijos/as pueden no sentirse cómodos llevándolos a un centro sanitario.

También se han detectado casos de restricción del derecho al acceso al aborto seguro en el mundo, como en los Estados de Ohio y Texas en Estados Unidos, en los que según NBC News se ha limitado el acceso al aborto, lo que pudiera ser parte de una estrategia para cerrar las clínicas de IVE. Este hecho es sumamente preocupante y puede responder a la campaña global de las fuerzas anti-derechos que promulga atacar los métodos anticonceptivos, el divorcio y la IVE, tal como menciona Neil Datta en su libro  Restoring the Natural Order.


Los organismos internacionales emiten recomendaciones

Frente a esta situación, diferentes organizaciones de todo el mundo, tanto nacionales como internacionales, están pidiendo esfuerzos para que no se reduzcan los servicios de atención a la salud sexual y reproductiva durante esta crisis. Este es el  caso de la National Abortion Federation (NAF) Canada y el Action Canada for Sexual Health and Rights que reclaman que “durante la crisis sanitaria, la atención al embarazo – incluyendo la atención al aborto – deben permanecer como servicios esenciales de salud ya que las necesidades relativas a la atención integral de la salud sexual y reproductiva no desaparecen con la crisis”. Asimismo, también el American College of Obstetricians and Gynecologists and the American Board of Obstetrics & Gynecology conjuntamente con otras asociaciones afirman que “en la medida en que el sistema hospitalario o las instalaciones quirúrgicas ambulatorias categorizan procedimientos que pueden ser retrasados durante la pandemia del Covid-19, el aborto no se puede categorizar dentro de esos procedimientos, ya que es un elemento esencial de la atención integral a la salud”.

A nivel internacional, el Fondo de Población de Naciones Unidas, UNFPA, lanza una serie de recomendaciones para proteger los derechos y la salud sexual y reproductiva durante la crisis, de las que destacamos las siguientes:

  • Proporcionar atención precisa y de apoyo con la intención de mejorar la seguridad, la dignidad y los derechos.
  • Asegurar que la respuesta al Covid-19 no reproduzca ni perpetúe normas de género dañinas, prácticas discriminatorias y desigualdades.
  • Asegurar que se presta atención a la salud y los derechos sexuales y reproductivos durante el Covid-19.
  • Garantizar planes de acción humanitaria que consideren y reflejen respuestas al Covid-19 e incidir por los derechos de las personas refugiadas, migrantes y desplazadas internas.

Asimismo, la United Nations Foundation recuerda que el sistema de las Naciones Unidas conjuntamente con organizaciones no gubernamentales están trabajando  para satisfacer las necesidades específicas de salud y derechos sexuales y reproductivos de niñas y mujeres durante la epidemia a través de:

  • el apoyo a los cuidados maternos, el embarazo y la lactancia materna,
  • el mantenimiento del acceso continuado a anticonceptivos,
  • la protección de la higiene, de la dignidad y la seguridad.

Frente a esta situación de excepcionalidad, cabe remarcar la importancia de seguir proporcionando servicios de atención a la salud sexual y reproductiva de las mujeres con especial énfasis en el acceso al aborto seguro. Hay que aprender de los efectos que tuvieron otras epidemias como el SARS y el ébola y tomar medidas a escala global.

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